Un joven acudió a la Guardia Civil diciendo que le habían sustraído de su coche, después de forzar la puerta, el pomo de la palanca de cambios, el panel de climatización, el lector de CDs, el volante y varios pilotos, así como el parachoques.
Cuando los agentes inspeccionaron el vehículo y le interrogaron, acabó confesando que en realidad los había quitado él para cobrar el seguro y sustituirlos por piezas de tuning.
Aunque parezca una trama digna de una película de Berlanga, lo cierto es que “la gracia” le salió cara, porque se le acusó de un delito de estafa y ahora se encuentra a disposición judicial. Sí que hay gente que tiene morro, pero llegar hasta éstos extremos ya me parece más que absurdo.
Además, ¿que ladrón se va a ir con una palanca de cambios en la mano? ¿Para qué la quiere? Absurdo.
Fuente: motorspain
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